¿QUIÉN EN SU SANO JUICO ABDICARÍA EL TRONO, SIENDO EL REY? PARTE II

 

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Columna #PeRiPeCiA, Revista Cancuníssimo.com

22 de diciembre de 2017

 

Las respuestas de los hombres encuestados en la columna de la semana pasada, respecto a si ellos desearían igualdad en algún ámbito de su vida, no fueron sorpresivas, lo que cimbró fue la contundencia de sus respuestas. El que ellos confirmaran que el mundo sí estaba hecho para los hombres, pasó de ser una posibilidad o una interpretación, a ser una realidad indubitable. Cuando un opresor se declara culpable, se reduce el margen de acción.

Quise explicarles que si ayudaran a quitar las piedras del camino o al menos no colocaran más, también se estarían beneficiando ellos; si apoyaran a que las mujeres tuvieran mayores oportunidades laborales e igualdad de paga, habría menos dependencia económica y podrían compartir los gastos familiares de manera más equitativa; si se involucraran en contra de la violencia femenina, sus hijas y esposas gozarían de mayor seguridad; etc. pero todas éstas acciones, respondían de manera inequívoca y simultánea a nuestros intereses.

Uno de ellos presentó ésta interrogante:
“¿Por qué razón optaríamos por perder un privilegio que nos viene de cuna? ¿Qué me motivaría (a mí o a cualquier hombre) para ceder el poder otorgado unilateralmente por haber nacido de sexo masculino?”.

A la mejor nos estaba fallando el marketing, tendríamos que encontrar algo que los beneficie solo a ellos, ¿pero qué les podemos ofrecer a cambio, que no esté vinculado con nuestro provecho? No mucho, pensé, y abro este espacio para propuestas.

Recordé lo que me dijo uno de ellos: “nunca saldría a marchar a las calles, porque el hombre no tiene que exigir nada a nadie, lo que quiere se lo da”.
Esta afirmación dio en el clavo: A la par de que exijamos justicia legal y en espera de que la mentalidad machista cambie, también podemos tomar acción por iniciativa propia. Si tenemos temor de que nos ataque un hombre en la calle ¿por qué no tomamos clases de artes marciales y hacemos que se impartan desde el kinder?, ¿qué nos impide tomar prácticas de tiro y aprender dónde conviene disparar para evitar la cárcel al actuar en defensa propia? ¿Por qué en este sentido, no actuamos como los hombres y dejamos de exigir todo lo que necesitamos y nos lo damos?

Abogo por seguir en la lucha de igualdad en cuanto a que tengamos los mismos derechos ante la ley, donde el feminismo no se entienda como que queremos ser iguales a los hombres, sino que queremos ser iguales como personas, sin distinción y que el género no sea un factor diferencial.

Somos dadoras de vida, capacitadas para todo tipo de trabajo, para ser creativas y multifacéticas; somos el centro de la familia y lo que sostiene a la sociedad. Tenemos fortaleza, inteligencia y equilibrio.

Entonces sigamos persiguiendo lo que queremos, sin olvidar lo que sí está en nuestras manos reclamar como propio, descubriendo caminos inexplorados, capacitándonos más y creando nuestras fuentes de trabajo si las puertas se nos cierran, porque queda claro que los hombres no van a renunciar al privilegio del que gozan por darnos igualdad. La carrera ya es bastante competitiva para ellos como está, ¿por qué razón darían paso a más competidoras?

¿Quién, en su sano juicio, abdicaría el trono, siendo el rey?

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