EL CLOSET FEMENINO Y LOS APEGOS.

 

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Columna #PeRiPeCiA, Revista Cancuníssimo.com, 19 de enero de 2018

 

No es a los objetos en sí, hacia lo que sentimos apego, sino a la interpretación o el significado que les damos, al recuerdo que emanan, al sentimiento que evocan; a los lazos vinculantes que tienen que ver con la seguridad que creemos que nos genera el tenerlos cerca.

Existe una especie de vínculo emocional entre el contenido de un closet y las mujeres. Lo que vestimos no sólo intenta reflejar un estilo propio, sino que también va en congruencia con los cambios internos que vivimos y nuestra personalidad.
La ropa, los zapatos, las bolsas, se escogen desde dos lugares:
uno visual (cómo nos vemos) y otro emocional, (cómo nos hace sentir).
Es por esto que el closet, puede ser un lugar caótico si no hacemos un censo para evaluar cuáles son los ganchos colgados con: memorias, recuerdos caducados y falsas esperanzas.

Quedarte sólo con lo necesario puede generar la sensación de vacío, pero no conozco mayor frustración como mujer, que ver el clóset lleno y no tener nada que ponerme, porque ya no me gusta o porque ya no me queda. Creo que es un ejercicio que podría parecer trivial, pero como todo en el universo, cuando algo se mueve, lo demás se acomoda.

La práctica del desapego ha sido un tema cada vez más recurrente en estos tiempos. Me encontré con dos libros que han generado ventas millonarias sobre este tema: La magia del orden, de Marie Kondo y Ordena tu vida, de Hideko Yamashita.
La propuesta común de ambas autoras, es la de evaluar cada cosa que poseemos y preguntarnos si genuinamente nos otorga felicidad o inspiración y deshacernos de todo lo que no es útil en nuestra vida.

Marie Kondo sugiere iniciar en este orden por ser el más fácil de practicar, cuando se trata de soltar apegos:
1 Ropa.
2 Libros.
3 Documentos.
4 Objetos pequeños.
5 Objetos de recuerdos o de valor.
Lo que no nos genere felicidad o sea útil, se suelta en gratitud.

Yamashita sustenta su teoría en tres actos necesarios:
DAN: Cerrar el paso a cosas innecesarias que tratan de entrar a nuestra vida.
SHA: Desprendernos de los objetos que no usamos en la casa.
RI: En consecuencia de los dos actos anteriores: surge un “yo” desapegado de las cosas, que vive en un espacio sin restricciones.
La finalidad del danshari es la liberación de uno mismo. A través de rechazar las cosas innecesarias, nos alejamos del apego a los objetos, liberándonos de las cargas creadas por uno mismo y, en consecuencia, obteniendo una vida cómoda y libre.

Empezar por el closet podría ser un excelente pretexto para practicar el desprendimiento, soltar, vaciar, permitir el espacio que no siempre significa vacío, sustituir el exceso de cosas inservibles y liberar áreas que pueden ser llenadas con mayor conciencia. Podría ser, que si lo hacemos, nos lleve también a liberarnos de cargar equipaje que no nos corresponde y andar más ligeros, a hacer limpieza mental y desechar los prejuicios, las etiquetas que lastiman, el rechazo a lo que nos parece ajeno o diferente y a los lazos que ya no amarran bien.

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